DiCorcia mezcla la iluminación artificial con la luz real. En algunas ciudades instaló luces artificiales escondidas en una calle para fotografiar a la gente que pasaba con una luz descontextualizada que dota a la imagen de un aire cinematográfico muy interesante.
La luz parece cobrar vida y pasa de ser un instrumento para la fotografía a ser el personaje principal de la foto. Incluso en una de ellas parece estar sentada en la mesa esperando la comida.